Resumen:
Robeto Cabral del Hoyo queda enmarcado en las tinieblas de la memoria de aquellos que lo conocen, y su imagen -hecha a base de la reconstrucción de otras imágenes (fotografías, grabados, etcétera)-, en aquellos que físicamente no lo conocieron. Sin embargo, las barreras se saltan al adentrarse en el espacio relatado que está en su poesía, que, como Casa sosegada, invita a pasar, a tomar asiento: invita a leer.